Profesores Padres Niños
EL AULA DE 1 AÑO

La escuela infantil aporta un conjunto de experiencias que favorecen el desarrollo del niño, complementando las actividades que realiza en casa. El aula proporciona espacios, materiales y ambientes que estimulan el proceso de aprendizaje y potencian el desarrollo integral del niño.

Juego y aprendo con Peca y Lino es la oferta de la editorial SM para esta primera etapa educativa. Partiendo de un enfoque basado en la estimulación sensorial y en la experimentación y manipulación de objetos, se proponen estrategias y recursos pedagógicos para trabajar en la escuela y en familia; ya que en esta primera etapa, padres y educadores deben actuar de forma coordinada y coherente para evitar posibles desajustes en el bebé. Con el material y las sugerencias incluidas en el proyecto, el educador contará con una herramienta innovadora y flexible que le ayudará a completar y sistematizar su labor diaria.

¿Cómo es el niño hasta los dos años?

El período que va desde el nacimiento hasta los dos años se caracteriza por ser una etapa en la que se consiguen grandes avances en el ámbito sensorial, cognitivo, motor y lingüístico. Es un período de descubrimientos y cambios constantes en el que el niño adquiere cada vez mayor autonomía, abriéndose progresivamente al mundo que le rodea.

Organización del espacio

Una buena organización del aula requiere plantearse cómo perciben los niños el mundo, intentando ver las cosas desde su perspectiva, conociendo lo que les llama la atención, lo que les estimula y lo que les ayuda a crecer; teniendo en cuenta su campo de acción y su campo visual. En este sentido, es importante que los materiales y la decoración del aula estén a su altura. También hay que contar con espacios que a los adultos nos pasan desapercibidos, por ejemplo la parte alta de las paredes o el techo: el bebé pasa mucho tiempo tumbado en la colchoneta, en la cuna o en mecedoras, lo que supone que su campo visual abarque estas zonas. Por eso, es importante utilizar este espacio para poner móviles o cualquier otro elemento llamativo que estimule su percepción sensorial.

Por otro lado, y sobre todo para cuando el niño se inicia en los desplazamientos, conviene seleccionar un material fuerte y distribuirlo, evitando así que se formen esquinas o huecos trampa.

Desde el punto de vista pedagógico, la organización del espacio debe responder a la consecución de unos objetivos, que a su vez, están enmarcados dentro del proyecto educativo. La organización del espacio debe adecuarse a las características de los niños, y fomentar su desarrollo autónomo y la comunicación entre iguales.

Los distintos espacios del aula han de cubrir las necesidades básicas de los niños: fisiológicas, de movimiento, de afecto, de autonomía, de socialización y de descubrimiento del mundo. El aula de 0-2 años debe estar dotada de espacios para:

  • El aseo. Este espacio cumple una doble función: por un lado desarrollar hábitos de higiene, y por otro favorecer los juegos con el agua.
  • La alimentación. Debe existir una zona para preparar y dar biberones y papillas a los más pequeños.
  • El descanso. Lejos de la zona de actividad, es necesario destinar un lugar para el descanso. Cuanto más pequeños son los niños, más momentos de descanso necesitan.

Aparte de los espacios destinados a la alimentación, al sueño y a la higiene, conviene ir creando espacios delimitados o pequeñas zonas para jugar y trabajar con los alumnos. Las zonas de actividad irán en función del espacio físico con el que contemos y las necesidades de los niños.

Las diferentes zonas de actividad deben potenciar los aprendizajes en todas las áreas, favoreciendo que los niños crezcan en un ambiente rico en estímulos.

  • El juego y la actividad: la distribución del espacio variará en función de si los niños se desplazan de forma autónoma o no. En cualquier caso, conviene incluir una zona de alfombra, con un espejo situado a la altura de los niños, y dotar al aula con materiales manipulativos que les permitan descubrir y explorar el entorno (sonajeros, mordedores, etc.).
  • El aula de 0-1 año requiere pocas zonas de actividad, ya que la alimentación, la higiene y el sueño ocupan gran parte del tiempo. Sin embargo, es necesario crear zonas de gateo y desplazamiento, y una zona de alfombra para facilitar el desplazamiento autónomo.
  • El aula de 1-2 años requiere zonas que permitan un movimiento cada vez más autónomo y preciso, y el desarrollo de todo tipo de actividades que los niños ya pueden realizar. Algunas zonas que se pueden establecer en el aula son: alfombra, rincón de juego simbólico, área de movimiento o rincón de manipulación y observación.

La zona de la alfombra ocupa un lugar privilegiado en el aula de 0-2 años, ya que se trata de un espacio determinante como estimulador y facilitador de experiencias. En la alfombra podemos contar cuentos, cantar, reunirnos en grupo, etc. Una actividad muy enriquecedora es el cesto de los tesoros o juego heurístico. Es un juego por descubrimiento, adecuado para niños entre seis meses y dos años, cuyo objetivo es que el niño, a través de los materiales que encuentra en una caja o cesta, experimente, manipule, clasifique y se relacione con los objetos, descubriendo sus características y posibilidades. Al abrir y cerrar objetos, probar si caben unos dentro de otros, hacer ruidos, etc. cada alumno irá formando la imagen de la realidad que le rodea. El educador debe dejar al niño actuar libremente.

Los materiales deben partir de los intereses de los niños, ser atractivos para ellos, que les inviten a explorar, y fomenten su creatividad y su pensamiento divergente. Podemos utilizar distintos materiales sencillos como vasos de plástico, coladores, pelotas, flaneras, cordones de colores, espejos, botes de distintos tamaños, piñas, brochas, cajas, hojas de árboles... En definitiva, objetos de distintos colores, volúmenes, texturas, formas, olores y sonidos.

Organización del tiempo

En la organización del tiempo intervienen muchos factores: la edad de los niños, las características del grupo, la duración de la jornada, etc. El tiempo en la escuela infantil es un agente motivador y estimulador de los aprendizajes, por lo que a la hora de planificarlo es importante que dé respuesta a una intención educativa.

La distribución del tiempo en el primer ciclo de Educación Infantil viene marcada por los ritmos biológicos de sueño, alimentación e higiene. Además, las necesidades de cada niño son distintas ya que cada uno tiene vivencias y esquemas diferentes, desde donde actúa para integrar los nuevos aprendizajes. El ritmo y la frecuencia con la que se realizan las actividades dependen del momento evolutivo del grupo.
Las rutinas tienen que adaptarse al niño, y no al revés; por lo que una correcta organización temporal requiere sobre todo:

  • Flexibilidad para adecuarse a los ritmos.
  • Estar en relación directa con las necesidades de los alumnos.
  • Respetar los ritmos biológicos.

Por eso, en nuestra organización se han de tener en cuenta aspectos como:

  • La manera global de percibir la realidad.
  • La importancia de marcar referencias temporales que orienten al niño.
  • La necesidad de juego que tienen los niños como medio para explorar y descubrir el entorno.
  • La necesidad de alimentación y sueño.

Establecer un orden en la secuencia de rutinas, ayuda a los niños a tener marcos de referencia espacio-temporales que les proporcionen seguridad. De acuerdo al contexto en el que se enmarcan, las situaciones fundamentales a la hora de crear rutinas son: la alimentación, la higiene, el descanso y la entrada y salida de la escuela infantil. Un momento del proceso educativo que requiere especial atención y planificación, y en el que la organización temporal resulta relevante, es el período de adaptación.

Organización de los materiales

La organización de los materiales, junto con la organización del espacio y del tiempo, viene determinada por las características estructurales del aula y de la escuela y por las necesidades de los alumnos. Los materiales son el principal instrumento con el que los niños exploran el medio; con ellos observan, manipulan, experimentan, clasifican, etc. La selección y organización de los recursos materiales tiene que estar en función de los intereses de los niños, de la edad y de los objetivos educativos que se pretenden alcanzar.

Materiales para el aula de 0-1 año:

  • En la zona de alfombra (colchoneta o tapiz): cojines, espejo, cestos o cajas con sonajeros, muñecos blandos de goma o de tela, mordedores y otros elementos de estimulación sensorial, juegos para hacer torres y libros de tela.
  • En la zona de movimiento: módulos de gomaespuma, juegos de arrastre, andadores y pelotas.
  • En la zona de descanso: cunas, mecedoras o colchonetas dependiendo de la edad de los niños, cojines y juegos de cuna.

Materiales para el aula de 1-2 años:

  • En la zona de alfombra (colchoneta o tapiz): cojines, espejo, libros de imágenes y juegos manipulativos.
  • En la zona de juego simbólico: casa, cocina, disfraces y garaje con coches.
  • En la zona de movimiento: carretillas, triciclos, rampas y correpasillos.
  • En la zona de manipulación: mesas, sillas y materiales de plástica.
  • En la zona de trabajo: lotos, encajables y bloques lógicos.

A la hora de preparar los materiales, ha de tenerse en cuenta la capacidad que tienen para proporcionar experiencias de movimiento, observación, exploración, relación y socialización; considerando que la actividad del niño se basa en el juego.

Por último, para seleccionar los materiales conviene tener en cuenta lo siguiente:

  • Adquirir materiales seguros, que no sean peligrosos ni se rompan fácilmente, y que cumplan todos los certificados de seguridad.
  • Que se adapten a los objetivos propuestos.
  • Que sean manejables.
  • Que sean atractivos para los niños, con colores y formas que estimulen su aprendizaje.
  • Que aporten diversas experiencias.
  • Desechar materiales que, por su uso, sean sexistas o belicistas.


© SM | Aviso Legal | Política de privacidad | Grupo SM